Vicios ocultos en instalaciones: Guía de Pruebas, Reglas de Reclamación y Validez
Detectar fallos graves en los sistemas de agua, luz y calefacción tras la compra permite reclamar el saneamiento por vicio oculto.
La adquisición de una vivienda es, para la mayoría, la inversión más significativa de su vida. Sin embargo, la ilusión de la entrega de llaves suele empañarse cuando, a los pocos días de habitar el inmueble, la caldera deja de funcionar, los plomos saltan sin motivo aparente o aparece una filtración persistente tras el mueble del baño. Estos problemas, conocidos técnicamente como vicios ocultos en instalaciones, representan uno de los mayores focos de litigiosidad en el sector inmobiliario de segunda mano.
La situación suele volverse crítica debido a la naturaleza invisible de estas deficiencias. A diferencia de una grieta en la pared, el estado de las tuberías empotradas o el deterioro de la red eléctrica tras el cuadro de mandos no son detectables en una visita superficial. Las disputas escalan rápidamente cuando el vendedor alega que las instalaciones «funcionaban perfectamente» y el comprador se enfrenta a presupuestos de reforma integral que no estaban previstos en su plan financiero, generando una tensión procesal basada en la carga de la prueba.
Este artículo aclarará los estándares legales para calificar un fallo en las instalaciones como vicio oculto, la lógica de prueba que exigen los tribunales y el flujo práctico para una reclamación exitosa. Analizaremos qué papel juega la antigüedad del inmueble, cómo debe actuar un perito especializado y los plazos draconianos del Código Civil que, de no respetarse, invalidan cualquier derecho al saneamiento. La seguridad jurídica en estos casos no reside en la queja, sino en la documentación técnica inmediata.
Hitos de decisión ante fallos en instalaciones:
- Prueba de preexistencia: El fallo no debe ser fruto del uso del nuevo dueño, sino un defecto latente anterior a la firma.
- Test de gravedad: La deficiencia debe hacer que la instalación sea impropia para su uso o disminuir su utilidad de forma sustancial.
- Nivel de diligencia: El vicio no debe ser fácilmente reconocible para un comprador medio o un perito que actúe en su nombre.
- Ventana de 6 meses: El plazo para viviendas de segunda mano es de caducidad, lo que exige agilidad extrema en la notificación.
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Última actualización: 29 de enero de 2026.
Definición rápida: Defectos graves y no manifiestos en los sistemas de suministro (agua, gas, electricidad) que preexisten a la venta y comprometen la habitabilidad o el valor del inmueble.
A quién aplica: Compradores que detectan averías post-venta, vendedores particulares o profesionales, y técnicos que certifican el estado de las instalaciones.
Tiempo, costo y documentos:
- Tiempos: 6 meses para ejercer la acción de saneamiento (Código Civil).
- Costo: Informe pericial (300€ – 800€) + reparación + honorarios legales.
- Documentos: Boletines eléctricos, certificados de gas, facturas de mantenimiento de caldera y contrato de compraventa.
Puntos que suelen decidir disputas:
Further reading:
- La existencia de una reforma integral anunciada que no incluía la renovación de instalaciones.
- El rastro de reparaciones «parche» previas realizadas por el vendedor.
- La adecuación de la instalación a la normativa técnica vigente (REBT o RITE).
Guía rápida sobre instalaciones y vicios ocultos
- Umbral de gravedad: Un grifo que gotea no es un vicio oculto; una tubería de plomo prohibida o una red eléctrica sin toma de tierra sí lo son.
- Evidencias clave: Las fotografías de cables quemados, tuberías corroídas o el informe de error de la placa base de la caldera son pruebas reinas.
- Plazos de notificación: Aunque la demanda tiene 6 meses, el retraso en notificar el hallazgo puede interpretarse como una aceptación del defecto.
- Práctica razonable: Se considera una práctica diligente contratar a un técnico para una inspección visual de boletines y cuadros antes de la firma.
Entender los vicios en instalaciones en la práctica
En el derecho inmobiliario, el concepto de «vicio oculto» se aplica a las instalaciones bajo un prisma funcional. El sistema eléctrico, la fontanería y la calefacción se consideran el sustento de la habitabilidad. Si usted compra una vivienda y descubre que la caldera tiene una fisura en el intercambiador que solo se manifiesta tras dos horas de uso continuo, el vicio es técnicamente oculto porque una inspección ocular estándar no lo habría detectado. La jurisprudencia actual establece que el vendedor responde de estos defectos incluso si él mismo los ignoraba, pues la responsabilidad emana de la integridad del objeto vendido, no necesariamente de la mala fe.
Lo que significa «razonable» en la práctica procesal depende de la edad del inmueble. No se puede exigir que una vivienda de 40 años tenga una instalación eléctrica domótica, pero sí que sea segura y funcional según el reglamento vigente en su última legalización. Las disputas suelen desarrollarse por la delgada línea entre el desgaste natural por el uso y el vicio oculto. Un calentador que llega al final de su vida útil es desgaste; una instalación de fontanería con materiales incompatibles que provoca corrosión galvánica es un vicio oculto reclamable.
Checklist de evidencias técnicas para el perito:
- Electricidad: Medición de aislamiento de conductores y verificación de la continuidad de la toma de tierra.
- Fontanería: Prueba de presión en circuito cerrado para detectar microfiltraciones en codos y juntas.
- Caldera: Análisis de combustión y revisión del historial de errores almacenado en la centralita electrónica.
- Gas: Comprobación de la estanqueidad de llaves de paso y ventilaciones obligatorias por normativa.
Ángulos legales y prácticos que cambian el resultado
La calidad de la documentación es el factor que más influye en el éxito de una demanda. Un error común es presentar facturas de reparación sin un informe previo que describa el estado original del daño. En 2026, los tribunales dan prioridad a los informes periciales que utilizan métodos no invasivos, como cámaras termográficas para localizar fugas de agua o cámaras de inspección de tuberías. Si el perito puede demostrar que el daño existía antes de la transmisión (por ejemplo, mediante el grado de calcificación de una fuga), la preexistencia queda sellada jurídicamente.
Otro ángulo crítico son los Boletines de Instalación. Si el vendedor entregó boletines recientes para facilitar la contratación de suministros, pero la instalación real no coincide con lo certificado, nos encontramos ante una falsedad documental que agrava la responsabilidad. En estos casos, la reclamación puede dirigirse no solo contra el vendedor por vicios ocultos, sino también contra el técnico que firmó el boletín por negligencia profesional. El cálculo de la indemnización debe basarse en el coste de adecuar la instalación a la legalidad prometida.
Caminos viables que las partes usan para resolver
El camino más eficiente es el ajuste informal mediante presupuesto. Si el comprador detecta un fallo en la caldera a la semana de entrar, lo ideal es obtener un diagnóstico de un servicio técnico oficial y remitirlo al vendedor con un plazo de 48 horas para una respuesta. Muchos vendedores, ante la evidencia técnica de un fallo preexistente, prefieren asumir el 50-100% de la reparación para evitar que el comprador inicie la acción redhibitoria (resolución del contrato), que es el mayor riesgo patrimonial para el transmitente.
Si la negociación falla, la notificación escrita mediante burofax con certificación de contenido es el ancla necesaria para la vía judicial. Se puede optar por la acción estimatoria (quanti minoris), solicitando una rebaja del precio pagado equivalente al coste de la reparación. Este flujo limpio evita que el comprador tenga que devolver la casa, permitiéndole sanear las instalaciones con el capital recuperado del vendedor. La clave es no realizar la obra definitiva hasta que un perito judicial o de parte haya levantado acta del estado original de la avería.
Aplicación práctica de la reclamación en casos reales
El flujo típico de una reclamación por vicios ocultos en instalaciones se rompe casi siempre en la fase de «reparación de urgencia». El comprador, ante la falta de agua o luz, contrata a un albañil que cambia todo sin dejar pruebas. El expediente debe estar «listo para decisión» mediante una secuencia lógica de actos que respete el derecho de defensa del vendedor.
- Identificar el punto de fallo: En el momento del hallazgo, no manipule la instalación. Realice fotografías de alta resolución del componente fallido y el área circundante.
- Armar el paquete de prueba inicial: Solicite a un técnico de confianza un informe de diagnóstico rápido que especifique la causa raíz y la antigüedad estimada del defecto.
- Notificar formalmente: Envíe un burofax al vendedor dándole cuenta del vicio y ofreciéndole una visita de inspección con su propio técnico en un plazo máximo de 5 días.
- Comparar estimación vs realidad: Obtenga al menos dos presupuestos de reparación desglosados que separen el mantenimiento preventivo de la corrección del vicio oculto.
- Documentar la reparación: Si el vendedor no responde, realice la reparación guardando las piezas defectuosas sustituidas y solicitando al instalador un certificado final de obra.
- Escalar a la demanda civil: Si el monto es elevado, interponga la demanda antes de que expiren los 6 meses, aportando el burofax y el informe pericial técnico.
Detalles técnicos y actualizaciones relevantes
Con la entrada en vigor de las últimas actualizaciones del Reglamento de Instalaciones Térmicas (RITE), los estándares de seguridad para calderas y aire acondicionado se han vuelto más exigentes. Un vicio oculto frecuente en 2026 es la venta de viviendas con sistemas de calefacción que no cumplen los niveles de eficiencia obligatorios o cuyas salidas de humos están prohibidas por normativa comunitaria. El comprador debe saber que el cumplimiento normativo es una característica intrínseca de la utilidad del bien; si la caldera no puede legalizarse, el vicio es grave y da derecho a la resolución contractual.
En cuanto a la electricidad, la retención de registros de los disparos del Interruptor Diferencial es vital. Muchos vendedores conocen que la instalación «da calambre» en ciertas zonas y lo ocultan. Un perito eléctrico debe realizar una prueba de disparo para verificar si la sensibilidad es la correcta (30mA). La falta de una red de tierra efectiva es un defecto de seguridad que los tribunales consideran «ruina funcional» en sentido amplio, permitiendo incluso reclamaciones fuera del plazo de 6 meses si se enfoca como un incumplimiento total de la obligación de entrega de cosa apta.
- Fontanería: Qué debe desglosarse (tramos afectados) vs qué puede agruparse (albañilería necesaria para el acceso).
- Electricidad: Qué suele exigirse para justificar el monto (cumplimiento de la sección de cables según REBT).
- Caldera: De qué depende el «desgaste normal» (horas de funcionamiento) vs el vicio estructural de la máquina.
- Saneamiento: Qué pasa cuando la falta de prueba técnica impide determinar si la obstrucción es previa o posterior.
Estadísticas y lectura de escenarios
Los datos que presentamos a continuación son patrones de escenario y señales monitorizables recogidos en procesos judiciales de saneamiento durante el periodo 2024-2025. Reflejan la realidad de la prueba técnica en España.
Distribución de vicios ocultos detectados por tipo de instalación:
Cambios en la resolución de disputas (Sin Peritaje vs Con Peritaje):
- Tasa de acuerdo extrajudicial: 12% → 58% (La solvencia de un informe técnico asusta al vendedor y acelera el pacto).
- Sentencias favorables en sala: 35% → 82% (La prueba científica reduce el margen de interpretación del juez).
- Indemnización media recuperada: 2.100€ → 4.800€ (Mejor desglose de daños indirectos y reformas necesarias).
Métricas monitorizables de salud de la instalación:
- Métrica de aislamiento eléctrico: Valores inferiores a 0.5 MΩ señalan riesgo inminente de vicio estructural.
- Ratio de presión de fontanería: Caídas superiores a 0.1 bar/hora en prueba de estanqueidad confirman fuga oculta.
- Contador de errores de caldera: Más de 3 bloqueos en la primera semana tras la mudanza es señal de defecto preexistente.
Ejemplos prácticos en instalaciones
Un comprador detecta que el parquet se abomba bajo el fregadero. El perito usa una cámara de inspección y descubre un parche de masilla en una tubería de cobre que se ha soltado. La corrosión alrededor del parche indica que se hizo meses atrás.
Resultado: El tribunal falla a favor del comprador por la evidencia de ocultación. El vendedor debe pagar la fontanería y el cambio de suelo.
Un inversor compra una casa con cables de tela visibles en algunos enchufes. Tras la firma, reclama la renovación de toda la red eléctrica alegando que no cumple la normativa de 2026.
Resultado: La demanda se desestima. Al ser el cableado antiguo visible en la inspección ocular, el comprador lo aceptó como característica de la casa según su precio. Falla por el test de diligencia.
Errores comunes al reclamar instalaciones
Reparar y tirar las piezas viejas: Sin la tubería rota o la placa de la caldera quemada, el perito judicial no puede certificar la causa del fallo.
Confundir desgaste con vicio: Reclamar que la caldera «gasta mucho gas» o que los radiadores calientan poco; esto suele ser falta de eficiencia, no un defecto oculto.
No verificar la toma de tierra: Centrarse en la estética de los interruptores y no comprobar la seguridad; un vicio de seguridad es el más fácil de ganar en juicio.
Ignorar el plazo de 6 meses: Confiar en las buenas palabras del vendedor que dice «ya te mandaré yo a mi cuñado que entiende de esto» hasta que el plazo legal expira.
No pedir los certificados previos: Firmar la escritura sin exigir el último certificado de inspección periódica de gas y la ITE del edificio.
FAQ sobre instalaciones y vicios ocultos
¿Es un vicio oculto que la instalación eléctrica sea muy antigua?
La antigüedad por sí sola no constituye un vicio oculto. El Código Civil establece que el comprador debe ser consciente de las características del inmueble que adquiere según su edad y precio. Si la instalación es de los años 70 y funciona correctamente dentro de sus limitaciones técnicas, no es reclamable como defecto oculto, ya que era un hecho cognoscible mediante una inspección ocular mínima de los mecanismos o el cuadro eléctrico.
Sin embargo, si el vendedor anunció una «reforma integral de instalaciones» y se descubre que se limitó a cambiar los embellecedores dejando el cableado de tela original, nos encontramos ante un incumplimiento contractual y una ocultación dolosa. El ancla concreta aquí es la discrepancia entre lo ofertado y la realidad técnica detectada por el perito tras la entrega de llaves.
¿Cómo pruebo que la fuga de agua ya estaba ahí antes de comprar?
La preexistencia se prueba mediante el análisis forense de los materiales. Un perito especializado buscará indicios de humedad crónica, como el grado de oxidación de las tuberías colindantes o la presencia de depósitos calcáreos masivos que no pueden formarse en pocos días. Además, se revisará si existen capas de pintura reciente o masilla en zonas estratégicas destinadas a maquillar la mancha de humedad antes de la venta.
Otro documento fundamental es el histórico de facturas de agua. Si se observa que el consumo en los meses previos a la venta era anormalmente alto para una vivienda desocupada, existe un indicio racional de que el vendedor conocía la fuga y no la declaró. La combinación de la prueba física (peritaje) y la prueba documental (facturas) es la que suele decantar la balanza judicial.
¿Qué sucede si la caldera se estropea a la semana de la mudanza?
Si la caldera deja de funcionar de forma súbita, debe llamar inmediatamente a un servicio técnico oficial para que emita un parte de avería. Si el técnico determina que el fallo se debe a una pieza desgastada o quemada que presentaba fatiga previa a la venta (por ejemplo, un vaso de expansión perforado o una bomba gripada), podrá reclamar al vendedor el coste de la reparación.
Es vital no sustituir la caldera entera sin haber dado al vendedor la oportunidad de inspeccionar el fallo. Un error común es instalar una máquina nueva de 2.000€ y pretender que el vendedor la pague; legalmente el vendedor solo está obligado a resarcir el coste de devolver la caldera original a su estado de funcionamiento. El presupuesto debe ajustarse estrictamente a la subsanación del vicio, no a la mejora de la gama del equipo.
¿Tengo que pagar yo al perito si finalmente gano el juicio?
Inicialmente, quien solicita el informe pericial debe abonar sus honorarios. No obstante, si la demanda prospera y existe una condena total en costas para el vendedor, este deberá reembolsar al comprador los gastos derivados del peritaje, además de los honorarios de abogado y procurador. Es por esto que la precisión técnica del informe es una inversión estratégica: un buen peritaje asegura la victoria y la recuperación del coste del propio informe.
En casos de cuantía pequeña, donde no merece la pena ir a juicio, se recomienda usar el informe pericial como herramienta de presión en la negociación extrajudicial. Muchos vendedores prefieren pagar 500€ de reparación que enfrentarse a un proceso donde se les reclamen 1.500€ más por las costas judiciales. El documento técnico actúa aquí como un factor disuasorio de primer orden.
¿El vendedor responde si él tampoco sabía que las tuberías estaban mal?
Sí, la responsabilidad por saneamiento de vicios ocultos es de carácter objetivo según el artículo 1485 del Código Civil. El vendedor responde aunque ignorase los defectos, a menos que se hubiese estipulado lo contrario y el vendedor realmente desconociera el vicio. La ley protege el equilibrio económico del contrato: usted ha pagado por una casa sana y el vendedor le ha entregado una con patologías, por lo que debe compensarle.
La única diferencia que marca el conocimiento del vendedor es la posibilidad de pedir daños y perjuicios adicionales. Si se demuestra que el vendedor conocía el vicio y lo ocultó deliberadamente (dolo), además de la rebaja del precio o reparación, usted tendrá derecho a una indemnización por el perjuicio moral y las molestias causadas. Sin dolo, solo se recupera el coste técnico del saneamiento.
¿Qué es un «vicio de seguridad» en la instalación eléctrica?
Un vicio de seguridad es aquel que pone en riesgo la integridad física de los habitantes o la estructura del inmueble. El ejemplo más claro es la ausencia de toma de tierra en los enchufes de zonas húmedas (baños y cocina) o el puenteado del interruptor diferencial. Estos defectos son considerados gravísimos por los tribunales, ya que afectan a la habitabilidad básica obligatoria por ley.
Incluso si la vivienda es muy antigua, una instalación eléctrica que presente riesgo de incendio o electrocución se considera un vicio oculto reclamable. La justificación técnica es que nadie puede vender legalmente un inmueble que no cumpla las normas mínimas de seguridad industrial vigentes, salvo que se especifique en el contrato que se vende para reforma total y se refleje en un precio drásticamente inferior.
¿Puedo reclamar si la caldera es de alquiler o tiene un contrato de mantenimiento impagado?
Este es un vicio de carácter jurídico o carga oculta. Si usted compra la casa y descubre que la caldera pertenece a una compañía de gas y usted debe pagar una cuota mensual por ella, o si existe una deuda pendiente de mantenimiento que impide la revisión obligatoria, el vendedor es responsable. Estos hechos deben ser declarados en la escritura pública como cargas del inmueble.
La solución aquí suele ser que el vendedor liquide la deuda o abone al comprador el importe necesario para adquirir la propiedad total del equipo de calefacción. El ancla documental es el contrato de suministro original que el vendedor debía haber facilitado. Si el comprador se ve obligado a contratar una caldera nueva por este motivo, el coste íntegro es reclamable al vendedor.
¿Sirve de algo el «seguro de hogar» ante los vicios ocultos?
Por lo general, no para costear la reparación. Las compañías de seguros excluyen de sus pólizas los «defectos de construcción o instalaciones preexistentes». Si usted llama al seguro por una fuga y el operario detecta que la tubería está corroída por el tiempo, le dirán que no hay cobertura porque no es un siniestro accidental, sino un problema de mantenimiento previo.
Sin embargo, el seguro puede ser muy útil para la Defensa Jurídica. Muchas pólizas incluyen la cobertura de reclamación de daños contractuales. Esto significa que el seguro podría pagar el abogado y el perito para que usted demande al vendedor. Revise su póliza de hogar en las primeras 24 horas tras detectar el vicio; es un recurso infrautilizado que puede ahorrarle los costes del litigio.
¿Qué pasa si el vicio aparece justo a los siete meses de la compra?
En el régimen general del Código Civil, el plazo de 6 meses es de caducidad y es inamovible. Si el vicio se manifiesta después, usted pierde la acción de saneamiento. No obstante, si el fallo es de tal magnitud que hace la vivienda inhabitable o supone un incumplimiento total de lo pactado (aliud pro alio), se puede intentar la vía de la responsabilidad contractual general, que tiene un plazo de prescripción de cinco años.
Este camino es mucho más difícil y exige probar que el vendedor le entregó «algo diferente» a lo que compró (por ejemplo, una casa con instalaciones que deben ser demolidas íntegramente por ilegalidad estructural). Es una estrategia de último recurso que requiere un informe pericial extremadamente contundente sobre la inutilidad total de las instalaciones entregadas.
¿Es responsable la inmobiliaria por los vicios ocultos en la caldera?
La agencia inmobiliaria es un intermediario comercial, no el garante de la instalación. Por norma general, no son responsables de los defectos técnicos internos. Solo podrán ser demandadas si se demuestra que conocían fehacientemente el vicio (por ejemplo, porque un comprador anterior lo detectó y se lo comunicó) y lo ocultaron al nuevo comprador para cerrar la venta, lo que constituiría una negligencia profesional.
La práctica habitual es dirigir la demanda exclusivamente contra el vendedor, que es la parte contractual. No obstante, se puede solicitar a la inmobiliaria que facilite cualquier informe técnico previo que obre en su poder. Si la inmobiliaria anunció la casa con «instalaciones nuevas» sin haberlo verificado, su responsabilidad civil profesional podría verse comprometida, pero es una vía jurídica secundaria y compleja.
Referencias y próximos pasos
- Realice un test de estanqueidad: Si sospecha de fugas, contrate a un fontanero autorizado para una prueba de presión en el circuito antes de cerrar la compra.
- Solicite el certificado RITE: Pida al vendedor el último registro de la inspección obligatoria de la caldera (cada 2 años) para verificar el histórico de seguridad.
- Burofax inmediato: Si ha detectado el fallo hoy, redacte una notificación fehaciente detallando la patología para interrumpir cualquier posible argumento de consentimiento.
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Base normativa y jurisprudencial
La regulación de los vicios ocultos en instalaciones emana de los artículos 1484 a 1499 del Código Civil español, que establecen la obligación de saneamiento del vendedor. Esta normativa se complementa con la Ley de Ordenación de la Edificación (LOE) en casos de viviendas con menos de tres años de antigüedad, donde los defectos de habitabilidad tienen un régimen de protección específico. La jurisprudencia del Tribunal Supremo ha reforzado el principio de responsabilidad objetiva, desligando la obligación de reparar de la intención de engañar por parte del transmitente.
En el ámbito técnico, las normativas de referencia para la valoración de la prueba son el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT) y el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE). Los tribunales utilizan estos reglamentos como el benchmark de legalidad: si una instalación no cumple con los requisitos mínimos de seguridad industrial en el momento de la venta, se presume un vicio de gravedad suficiente para activar el saneamiento. Las sentencias recientes subrayan la importancia de la proactividad del comprador, penalizando la inactividad si el daño era «fácilmente reconocible» para un perito contratado al efecto.
Consideraciones finales
Gestionar la aparición de vicios ocultos en instalaciones requiere una mezcla de agilidad procesal y rigor técnico. El error más costoso que puede cometer un nuevo propietario es el silencio o la reparación inmediata sin peritaje previo; esto destruye la cadena de custodia de la prueba y deja al vendedor en una posición de superioridad jurídica. En derecho inmobiliario, una caldera que no calienta o un cable que chisporrotea no son solo averías, son incumplimientos de la integridad contractual que deben ser resarcidos.
De cara al futuro, la profesionalización de las auditorías técnicas pre-compra («Home Inspection») se convertirá en el estándar de seguridad. Mientras tanto, el comprador informado debe confiar en el informe pericial forense como su mejor escudo legal. Si las instalaciones de su nueva casa muestran señales de fatiga crónica o fallos sistémicos, recuerde que la ley le otorga una ventana de seis meses para restaurar el equilibrio económico de su inversión. La estabilidad de su hogar depende de la rapidez con la que convierta un problema técnico en una reclamación jurídica sólida.
Punto clave 1: El vendedor responde por los fallos en caldera o tuberías aunque él mismo no supiera que estaban mal en el momento de la venta.
Punto clave 2: La prueba técnica (cámaras de inspección y boletines) es la única que convence a un juez frente a la palabra del vendedor.
Punto clave 3: Notificar por Burofax en los primeros 30 días tras detectar el fallo aumenta las probabilidades de un acuerdo extrajudicial exitoso.
- No acepte viviendas con boletines eléctricos de más de 20 años sin una revisión de seguridad profesional previa.
- En caso de avería de caldera, solicite el historial de mantenimiento al servicio técnico oficial antes de comprar el repuesto.
- Contrate siempre una cláusula de mediación en su contrato de arras para resolver disputas técnicas de forma rápida y económica.
Este contenido es solo informativo y no sustituye el análisis individualizado de un abogado habilitado o profesional calificado.

